Casos complejos de salud: un abordaje integral de la persona

EPISODIO 13

Medicina Integrativa, MTC y Fórmulas Magistrales Chinas

Cada vez llegan más a mi consulta pacientes que no presentan solamente un síntoma o un único diagnóstico. Son personas con varios procesos ocurriendo simultáneamente: una alteración hepática, un quiste, un problema renal, un mioma, alteraciones digestivas, hormonales, cardiovasculares, metabólicas o emocionales. En otros casos, existe una enfermedad crónica importante, una condición neurológica o un diagnóstico oncológico.

Son situaciones en las que difícilmente podemos observar cada problema como si estuviera aislado del resto del organismo.

Es precisamente en estos casos cuando la Medicina Integrativa adquiere, para mí, un significado todavía más profundo.

No se trata de abandonar la Medicina Convencional. Todo lo contrario. Sigo siendo médica y toda mi formación convencional forma parte de la manera en que evalúo a cada paciente. Análisis, diagnósticos, medicamentos, cirugías y seguimiento con especialistas continúan siendo fundamentales siempre que sean necesarios.

Lo que hacemos es añadir otra dimensión a la pregunta:

Además de tratar cada diagnóstico, ¿cómo está funcionando esta persona como un todo?

Y, a partir de ahí, empezamos a construir un camino.


Cuando existen varios diagnósticos al mismo tiempo

Imaginemos una paciente que presenta un mioma, un quiste hepático, una alteración renal, síntomas digestivos, cansancio y alteraciones hormonales.

Sería imposible intentar abordar todo simultáneamente con la misma intensidad.

Necesitamos establecer prioridades.

¿Qué problema representa un mayor riesgo?
¿Cuál necesita primero una investigación o tratamiento convencional?
¿Qué síntoma está comprometiendo más la calidad de vida?
¿Qué parece estar sosteniendo o agravando otros desequilibrios?

La estrategia se va construyendo por etapas.

Primero tratamos lo que es prioritario. Después, a medida que el organismo responde, avanzamos progresivamente sobre los demás procesos.

Este es uno de los puntos fundamentales de mi trabajo con casos complejos: regulación sistémica y reequilibrio progresivo.


Los Cinco Movimientos: comprender las relaciones

Dentro de la Medicina Tradicional China, los Cinco Movimientos nos ayudan precisamente a comprender que los diferentes sistemas del organismo mantienen relaciones entre sí.

Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua no representan órganos aislados, sino un modelo tradicional de relaciones funcionales.

Así, cuando evaluamos un caso complejo, no observamos solamente “el hígado”, “el riñón”, “el intestino” o “el corazón” por separado.

Observamos cómo estos sistemas se relacionan dentro del patrón global de esa persona.

Podemos encontrar, por ejemplo, alteraciones relacionadas con Deficiencia, Estancamiento del Qi, Estasis de Sangre, Humedad, Flema, Frío o Calor, muchas veces coexistiendo y modificándose a lo largo del tratamiento.

Por eso, dos personas con varios diagnósticos similares pueden necesitar estrategias completamente diferentes.

No tratamos una lista de enfermedades. Tratamos a una persona que presenta una determinada combinación de desequilibrios y necesidades.


Fórmulas Magistrales Chinas en los casos complejos

Las Fórmulas Magistrales Chinas constituyen uno de los pilares de mi trabajo, pero en los casos complejos la individualización y el seguimiento se vuelven todavía más importantes.

Una fórmula puede ser seleccionada para actuar, dentro del razonamiento de la Medicina Tradicional China, sobre un determinado patrón predominante. A medida que ese patrón se modifica, la estrategia también puede necesitar cambiar.

En algunos momentos podemos necesitar tonificar una deficiencia. En otros, transformar Humedad o Flema, movilizar un Estancamiento de Qi o trabajar sobre un patrón de Estasis de Sangre. Y con frecuencia necesitamos encontrar un equilibrio entre tratar manifestaciones de exceso sin debilitar todavía más a un organismo que ya está fragilizado.

Por eso no considero adecuado pensar:

“¿Cuál es la fórmula para un quiste?”
“¿Cuál es la fórmula para un mioma?”
“¿Cuál es la fórmula para determinada enfermedad?”

La pregunta es mucho más profunda:

¿Cuál es el patrón de esta persona en este momento y cuál debe ser la prioridad terapéutica?

Y esa respuesta puede cambiar durante el seguimiento.


Cuando el caso es oncológico

El acompañamiento de pacientes con cáncer exige todavía más claridad sobre el significado de la palabra integrar.

La Medicina Tradicional China y las Fórmulas Magistrales Chinas no sustituyen la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia, las terapias dirigidas u otros tratamientos oncológicos indicados por el equipo responsable.

Mi trabajo es complementario.

Podemos observar aspectos como fatiga, debilidad, alteraciones digestivas, sueño, apetito, bienestar emocional y calidad de vida, siempre respetando el momento clínico y el tratamiento que el paciente está realizando.

Dentro del lenguaje tradicional de la MTC, también podemos trabajar patrones de deficiencia y buscar preservar el Qi y la vitalidad del paciente.

Pero en Oncología existe un cuidado adicional: las plantas medicinales y las fórmulas también poseen actividad farmacológica y pueden interactuar con medicamentos. Por eso, necesitamos conocer el tratamiento oncológico, los análisis, la función hepática y renal y coordinar el seguimiento cuando sea necesario.

Cuanto más complejo es el caso, más importante es integrar con responsabilidad.


¿Y los efectos secundarios del tratamiento?

Este es un aspecto muy importante del acompañamiento integrativo.

Muchas veces el tratamiento convencional está cumpliendo una función indispensable, pero el paciente está atravesando un período de gran desgaste.

Fatiga intensa.
Debilidad.
Alteraciones del apetito y de la digestión.
Dificultades para dormir.
Alteraciones emocionales.
Molestias asociadas a los tratamientos.

En estos momentos, nuestro objetivo complementario es favorecer las mejores condiciones posibles para que esa persona atraviese el proceso terapéutico, evaluando siempre cuidadosamente qué puede o no puede utilizarse.

Esto también es tratar.

No solamente combatir la enfermedad, sino cuidar a la persona que está atravesando la enfermedad.


Trabajar el “terreno” no significa atribuir una causa única al cáncer

Aquí quiero hacer una distinción muy importante.

En la Medicina Tradicional China podemos interpretar a determinados pacientes a través de patrones como Humedad, Flema, Calor, Estancamiento del Qi o Estasis de Sangre. Estos conceptos pueden orientar la estrategia dentro de este sistema médico tradicional.

Sin embargo, esto no significa afirmar que uno de estos patrones haya sido “la causa del cáncer”.

El cáncer es una enfermedad biológicamente compleja y multifactorial. Genética, edad, exposiciones ambientales, tabaco, alcohol, obesidad, infecciones específicas, factores hormonales y muchos otros elementos pueden participar en su desarrollo, dependiendo del tipo de tumor.

Por eso, prefiero hablar de trabajar el terreno global del paciente.

Si identificamos, dentro de la evaluación de la Medicina China, un patrón de Humedad, Flema o Estasis de Sangre, podemos trabajar ese patrón como parte del cuidado integrativo. Pero no podemos prometer que eliminarlo impedirá una recidiva.

La prevención de la recurrencia oncológica continúa dependiendo fundamentalmente del seguimiento oncológico, de los tratamientos indicados y del control de los factores de riesgo modificables conocidos para cada tipo de cáncer.

La Medicina Integrativa puede añadir cuidado a este proceso, no sustituir aquello que sabemos que es necesario.


Después del tratamiento, el acompañamiento continúa

Existe también un momento que considero fundamental: el período posterior al tratamiento de una enfermedad grave.

Muchas veces el procedimiento ha terminado, la cirugía se ha realizado o el tratamiento oncológico ha concluido, pero esa persona todavía necesita reconstruir su salud.

Es entonces cuando podemos volver a observar:

alimentación, fuerza muscular, sueño, actividad física, salud metabólica, digestión, equilibrio emocional, recuperación de la vitalidad y hábitos de vida.

Dependiendo del caso, podemos continuar utilizando recursos de la Medicina Tradicional China de forma complementaria e individualizada.

El objetivo no es crear una falsa garantía de que la enfermedad nunca volverá.

Es construir las mejores condiciones posibles para la recuperación, prevención basada en la evidencia, calidad de vida y seguimiento a largo plazo.


Lo emocional también forma parte de los casos complejos

Recibir múltiples diagnósticos o enfrentarse a una enfermedad grave modifica profundamente la vida de una persona.

Existe miedo.

Incertidumbre.

Cansancio.

A veces rabia, tristeza o una sensación de pérdida de control sobre el propio cuerpo.

Por eso, para mí, no tiene sentido trabajar solamente con los análisis.

La Medicina Integrativa necesita reconocer también a la persona que existe detrás de esa historia clínica.

En determinados momentos, el acompañamiento psicológico o psiquiátrico será necesario. En otros, prácticas de presencia, respiración, movimiento, meditación, espiritualidad u otras herramientas que tengan sentido para esa persona pueden ayudar.

No porque “pensar positivo” cure una enfermedad.

Sino porque cuidar el estado emocional también forma parte de cuidar la calidad de vida y la experiencia de enfermar.


La alimentación y los hábitos también necesitan ser individualizados

En los casos complejos, las recomendaciones genéricas raramente son suficientes.

Una persona con enfermedad renal no necesariamente tendrá las mismas necesidades alimentarias que una persona en recuperación oncológica.

Un paciente con pérdida de peso no debe recibir automáticamente la misma estrategia que alguien con síndrome metabólico.

Una persona fragilizada por un tratamiento puede necesitar prioridades completamente diferentes a las de alguien que se encuentra en una etapa preventiva.

Por eso, alimentación, movimiento, descanso y demás hábitos necesitan acompañar el diagnóstico, el momento clínico y la capacidad real de ese organismo.


Medicina Integrativa no es hacer “un poco de todo”

A veces existe una comprensión equivocada de que Medicina Integrativa significa simplemente juntar muchas terapias.

Para mí, no es eso.

Integrar exige jerarquía.

Necesitamos saber qué es urgente.
Qué es importante.
Qué es complementario.
Qué puede esperar.
Qué puede interactuar con otro tratamiento.
Y qué no debe utilizarse en ese momento.

En determinados casos, la prioridad absoluta será una cirugía o un tratamiento hospitalario.

En otros momentos, podremos trabajar más intensamente la alimentación, los hábitos, las Fórmulas Magistrales Chinas o la recuperación emocional.

Y es precisamente esta capacidad de establecer prioridades la que considero esencial en los casos complejos.


Tratar a la persona, no la lista de diagnósticos

Cuanto más complejo es el caso, más fácil es que el paciente termine fragmentado entre especialidades.

Un profesional observa el hígado.

Otro, el riñón.

Otro, el corazón.

Otro, el sistema hormonal.

Cada uno de estos especialistas puede ser absolutamente necesario.

Pero alguien también necesita mirar a la persona entera.

Es ahí donde encuentro una de las mayores riquezas de la Medicina Integrativa.

No sustituir las especialidades.

Conectarlas.

Comprender cómo está viviendo esa persona, cuáles son sus prioridades, qué tratamientos ya utiliza, cómo responde, cómo duerme, cómo se alimenta, cómo está emocionalmente y qué podemos hacer progresivamente para mejorar su salud y su calidad de vida.


Los casos complejos exigen todavía más medicina

Quizá este sea el principal mensaje de este episodio.

Cuanto más grave o complejo es un paciente, menos espacio existe para simplificaciones.

No existe una fórmula para todo.

No existe una única causa para todas las enfermedades.

Y no existe la necesidad de elegir entre Medicina Convencional y Medicina Tradicional China.

Podemos integrar, siempre que sepamos cuándo, cómo y por qué estamos utilizando cada herramienta.

Esta es la esencia del Método Salud Desde la Raíz: comprender prioridades, integrar conocimientos y acompañar al paciente progresivamente, respetando su diagnóstico, su historia y el momento que está viviendo.

Porque, en los casos complejos, trabajar desde la raíz no significa buscar una explicación única.

Significa comprender las relaciones, tratar las prioridades, acompañar la evolución y nunca perder de vista a la persona que hay detrás de la enfermedad.