EPISODIO 14
Salud neurológica y emocional desde la Medicina Integrativa y la Medicina Tradicional China
La salud neurológica y emocional es uno de los ámbitos donde más claramente podemos comprender la importancia de mirar a la persona como un todo.
Parkinson, accidente vascular cerebral (AVC) o ictus, alteraciones cognitivas, problemas de memoria, cefaleas, migrañas, ansiedad, insomnio, tristeza, irritabilidad o crisis de pánico pueden parecer situaciones completamente diferentes. Sin embargo, cuando observamos a la persona de manera integral, descubrimos que cerebro, cuerpo, sueño, emociones, alimentación, circulación, metabolismo y estilo de vida están profundamente relacionados.
En la práctica clínica lo veo constantemente.
Un paciente puede llegar con una enfermedad neurológica establecida, como Parkinson o secuelas de un AVC. Otro consulta porque siente que su memoria ya no es la misma, que ha perdido capacidad de concentración o que vive con una especie de “niebla mental”.
Otros llegan por ansiedad, insomnio, migrañas, irritabilidad, tristeza, miedo o ataques de pánico.
Y muchas veces estas manifestaciones se mezclan.
La persona duerme mal y nota que su memoria empeora. Está ansiosa y no consigue concentrarse. Presenta una enfermedad neurológica y empieza a experimentar alteraciones emocionales. Está agotada, con la digestión alterada, sedentaria y con el sueño completamente desorganizado.
Por eso, una de las preguntas que considero fundamentales es:
¿Qué está ocurriendo con esta persona más allá del diagnóstico que ha recibido?
Aquí es donde la Medicina Integrativa y la Medicina Tradicional China pueden ampliar enormemente nuestra mirada.
No para sustituir la Neurología, la Psiquiatría, la Psicología o los tratamientos convencionales.
Sino para integrar el cuidado y trabajar sobre todo aquello que también influye en la salud cerebral, emocional y en la calidad de vida.
Salud cerebral: el cerebro no está separado del resto del organismo
Cuando pensamos en una enfermedad neurológica, tendemos naturalmente a concentrar toda nuestra atención en el cerebro.
Pero el cerebro forma parte de un organismo entero.
La salud cardiovascular, la presión arterial, el metabolismo de la glucosa, la actividad física, la alimentación, el sueño, el estado nutricional, la función renal y hepática, los medicamentos, el alcohol, el tabaco y la salud emocional pueden influir de diferentes maneras en el funcionamiento cerebral.
Por eso, dentro de la Medicina Integrativa, cuidar el cerebro también significa cuidar el resto del organismo.
Esto adquiere una importancia especial cuando hablamos de prevención.
Controlar adecuadamente la presión arterial, la diabetes y las alteraciones lipídicas, mantener actividad física, no fumar, cuidar el sueño y realizar un correcto seguimiento cardiovascular son medidas importantes también para proteger la salud cerebral y disminuir el riesgo vascular.
La pregunta deja entonces de ser solamente:
¿Qué enfermedad neurológica tiene esta persona?
Y pasa a incluir:
¿Qué podemos mejorar en su salud global para favorecer también su función neurológica?
Medicina Tradicional China y enfermedades neurológicas
La Medicina Tradicional China (MTC) utiliza un sistema diagnóstico diferente al de la Medicina Occidental.
No hablamos de Parkinson, Alzheimer, migraña o secuelas de un AVC exactamente de la misma manera.
Dos personas con el mismo diagnóstico neurológico occidental pueden presentar patrones de Medicina China completamente diferentes.
Dentro de la evaluación tradicional podemos encontrar combinaciones relacionadas con:
Viento interno del Hígado.
Flema.
Humedad.
Estasis de Sangre.
Deficiencia de Qi y Sangre.
Deficiencia de Yin.
Deficiencia del Jing del Riñón.
Alteraciones del Shen.
Estos conceptos pertenecen al sistema médico de la Medicina Tradicional China y no corresponden literalmente a los mecanismos descritos por la Neurología moderna.
Sin embargo, dentro de la MTC son estos patrones los que orientan la individualización de las estrategias y la selección de las Fórmulas Magistrales Chinas.
Parkinson: mirar mucho más allá del temblor
Cuando hablamos de enfermedad de Parkinson, el seguimiento neurológico y el tratamiento convencional son fundamentales.
Pero una persona con Parkinson no presenta solamente temblor.
Puede existir rigidez, lentitud de movimientos, alteraciones del equilibrio, estreñimiento, trastornos del sueño, fatiga, ansiedad, depresión y otros síntomas no motores que pueden comprometer profundamente su calidad de vida.
Desde la Medicina Tradicional China, los temblores y determinados movimientos involuntarios pueden interpretarse, dependiendo del conjunto de signos, mediante patrones relacionados con el Viento interno, frecuentemente asociado al sistema funcional del Hígado dentro de la teoría tradicional.
Sin embargo, no existe un único patrón para todas las personas con Parkinson.
Podemos encontrar también Deficiencia de Yin, Deficiencia de Sangre, Deficiencia de Jing, Flema y otros desequilibrios.
Por eso, no buscamos simplemente “una fórmula para el Parkinson”.
Buscamos comprender qué patrón presenta esa persona.
El objetivo del acompañamiento integrativo no es prometer curar el Parkinson, sino preguntarnos:
¿Cómo podemos ayudar a esta persona a vivir mejor dentro de la condición que presenta?
Sueño, digestión, estreñimiento, movilidad, fuerza muscular, alimentación, actividad física, estado emocional y vitalidad también forman parte de este cuidado.
AVC o ictus: primero la emergencia, después la recuperación
El accidente vascular cerebral (AVC), también denominado ictus, es una emergencia médica.
La aparición súbita de debilidad o parálisis de un lado del cuerpo, alteración del habla, asimetría facial, pérdida visual, desequilibrio intenso o una cefalea súbita diferente de lo habitual exige atención médica inmediata.
En ese momento no existe espacio para tratamientos complementarios.
Cada minuto cuenta.
Después de la estabilización comienza otra etapa fundamental: la recuperación y la rehabilitación.
Fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia, control de los factores de riesgo y seguimiento neurológico constituyen pilares de esta recuperación.
Es en esta fase donde podemos valorar también diferentes recursos complementarios.
Dentro de la Medicina Tradicional China, determinados cuadros posteriores a un AVC pueden interpretarse mediante patrones relacionados con Estasis de Sangre, Flema, Viento interno y Deficiencia de Qi y Sangre, entre otras posibilidades.
Las Fórmulas Magistrales Chinas, cuando se consideran adecuadas, requieren especial prudencia porque muchos de estos pacientes utilizan antiagregantes, anticoagulantes, antihipertensivos y otros medicamentos.
Aquí, integrar significa también coordinar.
Alzheimer, memoria y alteraciones cognitivas
La pérdida de memoria no debe considerarse automáticamente una consecuencia normal del envejecimiento.
Cuando existe una alteración cognitiva persistente o progresiva, necesitamos investigar.
Medicamentos, depresión, trastornos del sueño, alteraciones metabólicas o nutricionales y diferentes enfermedades neurológicas pueden estar implicados, además de los procesos neurodegenerativos.
En personas con enfermedad de Alzheimer u otras demencias, el seguimiento médico continúa siendo indispensable.
Pero podemos acompañar también aspectos que interfieren enormemente en su vida cotidiana:
sueño, alimentación, actividad física, rutina, seguridad, estimulación adecuada, digestión, estado emocional, autonomía posible y apoyo a los familiares y cuidadores.
Dentro de la Medicina Tradicional China, determinadas alteraciones cognitivas pueden interpretarse mediante patrones relacionados con Jing del Riñón, Flema, Estasis de Sangre, Qi, Sangre y Shen.
Esto no significa afirmar que una Deficiencia de Jing sea la causa del Alzheimer.
Estamos utilizando un lenguaje diagnóstico tradicional para comprender el patrón global de la persona y orientar un acompañamiento complementario.
Niebla mental, concentración y memoria
“Doctora, siento como si tuviera la cabeza dentro de una niebla.”
Es una frase que escucho con frecuencia.
La llamada niebla mental no constituye por sí misma un diagnóstico específico.
Puede manifestarse como dificultad para concentrarse, lentitud mental, olvidos, dificultad para organizar los pensamientos o simplemente la sensación de no tener la claridad mental de antes.
Puede aparecer por muchas razones: alteraciones del sueño, estrés crónico, ansiedad, cambios hormonales, determinados medicamentos, deficiencias nutricionales y diferentes condiciones clínicas.
Por eso, antes de atribuir automáticamente esa sensación a una “intoxicación”, necesitamos comprender qué está sucediendo.
Desde la Medicina Tradicional China, algunos pacientes pueden presentar patrones descritos como Humedad y Flema, mientras que otros pueden mostrar Deficiencia de Qi, Sangre, Yin o Jing.
Cuando conseguimos mejorar el conjunto —sueño, alimentación, digestión, movimiento, estrés y el patrón identificado desde la Medicina China— algunos pacientes refieren sentirse más concentrados, con mayor claridad mental o durmiendo mejor.
Y estas pequeñas mejorías pueden representar una enorme diferencia en su calidad de vida.
Cefaleas y migrañas: la misma manifestación, diferentes patrones
Las cefaleas y migrañas son otro buen ejemplo de por qué la individualización es tan importante.
No existe simplemente “una fórmula para el dolor de cabeza”.
Necesitamos saber dónde duele, cómo es ese dolor, qué lo empeora, si existe relación con la menstruación, alimentación, sueño, estrés o tensión muscular y si aparecen náuseas, alteraciones visuales u otros síntomas.
Dentro de la Medicina Tradicional China, una cefalea puede relacionarse con patrones diferentes, como ascenso del Yang del Hígado, Fuego del Hígado, Estasis de Sangre, Flema o Deficiencia de Sangre, entre otras posibilidades.
Es esta diferenciación la que orienta el tratamiento.
Naturalmente, una cefalea nueva, extremadamente intensa, progresiva o acompañada de signos neurológicos debe ser evaluada por la Medicina Convencional.
Medicina Integrativa y emociones: cuerpo y mente no están separados
Para mí, no existe una consulta completa sin hablar también de la dimensión emocional.
Esto no significa que todas las enfermedades tengan un origen emocional.
Y tampoco significa responsabilizar a una persona por haber enfermado porque supuestamente “no gestionó bien sus emociones”.
Significa reconocer que nuestras emociones forman parte de nuestra salud.
Ansiedad, miedo, tristeza, irritabilidad, preocupación y estrés prolongado influyen en nuestro sueño, alimentación, comportamiento, relaciones y percepción de los síntomas.
Y una enfermedad física también puede transformar profundamente nuestro estado emocional.
La relación funciona en ambas direcciones.
Las emociones según la Medicina Tradicional China
Dentro de la teoría de los Cinco Movimientos, tradicionalmente encontramos determinadas relaciones entre sistemas funcionales y emociones:
Hígado — ira, irritabilidad y frustración.
Corazón — alegría y Shen; determinados desequilibrios pueden asociarse a agitación e insomnio.
Bazo — preocupación y pensamiento repetitivo.
Pulmón — tristeza y duelo.
Riñón — miedo.
Esto no significa que una persona triste tenga necesariamente una enfermedad pulmonar ni que una persona irritada tenga una enfermedad hepática.
Son relaciones funcionales propias del modelo teórico de la Medicina Tradicional China.
Además, estas relaciones son bidireccionales.
Una emoción persistente puede participar en un patrón de desequilibrio y, al mismo tiempo, determinados patrones corporales pueden manifestarse también a través del estado emocional.
Ansiedad: no existe una única ansiedad
Dos personas pueden llegar a consulta diciendo exactamente lo mismo:
“Tengo ansiedad.”
Pero una presenta palpitaciones, calor, agitación e insomnio.
Otra está agotada, pálida, insegura y no consigue descansar.
Otra presenta irritabilidad intensa.
Y otra vive con preocupación constante acompañada de síntomas digestivos.
Desde la Medicina Tradicional China, estas personas pueden presentar patrones completamente diferentes.
Podemos encontrar, dependiendo del caso, alteraciones atribuidas al Hígado que repercuten sobre el Corazón y perturban el Shen, Deficiencia de Sangre del Corazón, Deficiencia de Yin, Flema-Calor u otros patrones.
Por eso, no existe una única Fórmula Magistral China para la ansiedad.
Tratamos el patrón de aquella persona.
Shen: calmar sin simplemente sedar
El Shen es uno de los conceptos más interesantes de la Medicina Tradicional China.
Tradicionalmente relacionado con el Corazón, engloba aspectos de la conciencia, la presencia, el sueño y la vida emocional.
Cuando hablamos de “calmar el Shen”, no hablamos simplemente de sedar.
Buscamos, dentro del lenguaje de la Medicina China, favorecer las condiciones para que mente y cuerpo encuentren una mayor estabilidad.
Las Fórmulas Magistrales Chinas pueden ser una herramienta, pero nunca son la única.
Respiración, movimiento, yoga, meditación, naturaleza, ritmo circadiano, ejercicio físico, alimentación, reducción del exceso de estímulos y psicoterapia cuando sea necesaria también forman parte de este camino.
Y existe algo aparentemente muy sencillo que considero fundamental:
aprender a regresar al momento presente.
Porque la ansiedad muchas veces nos coloca permanentemente en aquello que todavía no ha sucedido.
Insomnio: necesitamos saber cómo duerme la persona
Cuando alguien me dice que tiene insomnio, no me interesa solamente saber que “duerme mal”.
Quiero saber cómo duerme.
¿Le cuesta conciliar el sueño? ¿Se duerme y después se despierta? ¿Despierta siempre a la misma hora? ¿Tiene muchos sueños? ¿Se despierta agitado? ¿Tiene calor o sudoración nocturna? ¿Se levanta cansado?
En la teoría tradicional del reloj energético chino, diferentes períodos de la noche se relacionan con distintos sistemas.
Por ejemplo, entre 1h y 3h se relaciona tradicionalmente con el Hígado y entre 3h y 5h con el Pulmón.
Estas relaciones pueden formar parte de la evaluación de Medicina China, pero no deben utilizarse aisladamente como diagnóstico.
Despertarse a las tres de la madrugada no significa automáticamente tener “un problema de Pulmón”.
También debemos valorar desde la Medicina Convencional apnea del sueño, menopausia, ansiedad, depresión, dolor, medicamentos, alcohol, alteraciones hormonales y otras posibles causas.
Una vez más:
integrar significa ampliar la mirada.
Tristeza y depresión no son lo mismo
Todos atravesamos momentos de tristeza.
Un duelo, una pérdida, un cambio vital importante o determinadas fases hormonales pueden hacernos sentir más sensibles.
Dentro de la Medicina Tradicional China, algunos cuadros de fragilidad emocional pueden relacionarse con patrones descritos como Deficiencia de Sangre, incluyendo los sistemas funcionales del Corazón y del Hígado.
Pero tristeza y depresión clínica no son lo mismo.
Una depresión puede necesitar psicoterapia, seguimiento psiquiátrico y tratamiento farmacológico.
Las Fórmulas Magistrales Chinas pueden formar parte de un acompañamiento integrativo cuando estén indicadas, pero los antidepresivos y otros psicofármacos no deben suspenderse bruscamente. Cualquier modificación debe realizarse de forma individualizada y acompañada por el profesional responsable.
Posparto, cerebro y emociones
El posparto merece una atención especial.
Embarazo, parto, cambios hormonales, privación de sueño, lactancia y toda la transformación emocional de la maternidad representan una enorme exigencia física y psicológica.
Dentro de la Medicina Tradicional China, el posparto se considera tradicionalmente un período en el que pueden aparecer patrones de Deficiencia de Qi y Sangre, entre otros.
Sin embargo, necesitamos diferenciar una sensibilidad emocional transitoria de una depresión posparto, que puede ser grave y necesita una valoración adecuada.
Y durante la lactancia, cualquier planta medicinal o Fórmula Magistral China debe evaluarse individualmente. No debemos asumir que por ser natural es automáticamente segura para la madre o para el bebé.
Miedo, fobias y pánico
Dentro de los Cinco Movimientos, el miedo se relaciona tradicionalmente con el Riñón.
Pero debemos evitar simplificaciones.
Las fobias, los ataques de pánico, los terrores nocturnos y las alteraciones del sueño pueden tener diferentes causas y deben valorarse dentro de su contexto.
Especialmente en los niños, el terror nocturno o el sonambulismo no deben interpretarse automáticamente como un determinado patrón energético.
Podemos incorporar la lectura de la Medicina China, pero necesitamos observar también edad, desarrollo, sueño, estrés, medicamentos, factores emocionales y posibles alteraciones neurológicas o del sueño.
Fórmulas Magistrales Chinas: tratar patrones, no etiquetas
Este es uno de los conceptos centrales de mi trabajo.
Las Fórmulas Magistrales Chinas no se seleccionan solamente por el nombre de la enfermedad.
No existe simplemente una fórmula para Parkinson, otra para ansiedad, otra para insomnio o una fórmula universal para mejorar la memoria.
La elección se realiza a partir del patrón global de la persona.
Valoramos síntomas, historia clínica, lengua, sueño, digestión, emociones, temperatura corporal, energía, medicamentos y evolución.
Y el tratamiento puede cambiar conforme cambia la persona.
Esta es una de las grandes riquezas de integrar ambos sistemas:
el diagnóstico occidental nos ayuda a comprender qué enfermedad estamos enfrentando, mientras que el diagnóstico tradicional chino añade otra manera de comprender cómo ese organismo está expresando su desequilibrio.
Alimentación, ejercicio y cerebro: el tratamiento no termina en una fórmula
No tendría sentido hablar de salud neurológica y emocional sin hablar de hábitos.
La alimentación debe ser individualizada y adaptada a las necesidades de cada persona.
Prefiero trabajar no solamente con aquello que debemos retirar, sino especialmente con aquello que podemos añadir y mejorar:
proteínas adecuadas, verduras, frutas, grasas de buena calidad, alimentos mínimamente procesados y una organización de las comidas que funcione en la vida real de esa persona.
Lo mismo ocurre con el ejercicio.
Caminar, fortalecer la musculatura, trabajar equilibrio y coordinación, practicar yoga u otras actividades corporales pueden tener funciones diferentes dependiendo de la edad, la enfermedad y la capacidad funcional.
En determinados pacientes neurológicos, el ejercicio y la rehabilitación forman parte esencial del propio tratamiento convencional.
Suplementación y salud cerebral: ¿qué nutrientes debemos revisar?
Y hay otro aspecto que considero muy importante cuando hablamos de Medicina Integrativa y salud cerebral: revisar el estado nutricional y valorar si existe realmente la necesidad de suplementación.
No significa que todo el mundo deba tomar una gran cantidad de suplementos.
Precisamente lo contrario.
Suplementar también debe ser individualizado.
Necesitamos tener en cuenta la alimentación, los síntomas, la edad, las analíticas, los medicamentos, las enfermedades existentes y, cuando corresponda, la función renal y hepática.
Hay determinados nutrientes que merecen especial atención cuando valoramos la salud neurológica.
Vitamina B12
La vitamina B12 es especialmente importante para el sistema nervioso.
Una deficiencia puede acompañarse de alteraciones neurológicas, parestesias, problemas de equilibrio, cansancio y alteraciones cognitivas, y estas manifestaciones pueden existir incluso sin una anemia evidente.
Por eso, en determinados pacientes no me interesa únicamente saber si “toman vitaminas”. Me interesa saber cómo están realmente sus niveles y si existe una deficiencia que necesitemos corregir.
Dependiendo del caso clínico, además de la B12 podemos valorar otros parámetros como folato, homocisteína o ácido metilmalónico.
Folato y vitamina B6
El folato o vitamina B9 y la vitamina B6 también participan en procesos metabólicos importantes y, junto con la B12, intervienen en el metabolismo de la homocisteína.
Esto no significa que tomar grandes dosis de vitaminas del grupo B vaya automáticamente a mejorar la memoria o prevenir una enfermedad neurodegenerativa.
Pero sí significa que las deficiencias y alteraciones nutricionales deben identificarse y corregirse cuando están presentes.
Vitamina D
También considero importante revisar la vitamina D.
Tiene funciones mucho más amplias que la salud ósea y forma parte de numerosos procesos fisiológicos.
Cuando existe una deficiencia, debemos corregirla adecuadamente.
Pero nuevamente debemos diferenciar dos conceptos:
corregir una deficiencia no es lo mismo que administrar grandes cantidades esperando obtener un beneficio neurológico adicional.
Más no siempre significa mejor.
Magnesio
El magnesio participa en numerosos procesos neuromusculares y metabólicos.
Puede ser interesante revisar su aporte especialmente cuando existen determinados contextos clínicos, dietas insuficientes u otras situaciones que puedan favorecer una deficiencia.
También se habla mucho del magnesio en relación con sueño, estrés y función cerebral.
Es un mineral importante, pero tampoco debemos presentarlo como un tratamiento universal para la ansiedad, el insomnio o la memoria.
Omega-3: EPA y DHA
Los ácidos grasos omega-3, particularmente EPA y DHA, también merecen atención.
El DHA tiene una presencia importante en las membranas celulares del sistema nervioso y forma parte de la estructura cerebral.
Por eso, además de valorar suplementación cuando está indicada, debemos recordar algo fundamental:
la salud cerebral empieza también en la alimentación.
Pescado, frutos secos, semillas, aceite de oliva y una alimentación globalmente equilibrada forman parte de este terreno nutricional.
La suplementación con omega-3 no debe presentarse como un tratamiento capaz por sí solo de prevenir Alzheimer o revertir un deterioro cognitivo.
Hierro, ferritina, zinc y cobre
También podemos necesitar revisar determinados minerales y oligoelementos.
Hierro y ferritina, especialmente cuando existe cansancio, anemia, pérdidas sanguíneas o determinados síntomas.
Zinc y cobre en situaciones específicas.
Pero aquí encontramos nuevamente un concepto fundamental:
los minerales tampoco deben suplementarse indiscriminadamente.
Un exceso puede ser tan problemático como una deficiencia, y además existen relaciones entre ellos. Por ejemplo, una suplementación prolongada con dosis elevadas de zinc puede favorecer una deficiencia de cobre.
Creatina: del músculo al cerebro
Y quiero detenerme especialmente en un suplemento que durante muchos años hemos relacionado fundamentalmente con el deporte y la musculatura, pero que actualmente despierta un enorme interés también en el ámbito de la salud cerebral: la creatina.
El cerebro es un órgano con una enorme demanda energética.
Y el sistema creatina-fosfocreatina participa en la disponibilidad rápida de energía celular.
Por eso resulta especialmente interesante comprender que la creatina no pertenece exclusivamente al músculo.
También existe metabolismo de creatina en el cerebro.
En los últimos años se ha investigado su posible papel en diferentes aspectos de la función cognitiva.
Algunos estudios y metaanálisis han encontrado posibles mejorías en determinados dominios, especialmente memoria y algunos parámetros relacionados con atención o velocidad de procesamiento.
Pero debemos interpretar estos resultados con prudencia.
La evidencia todavía no permite decir que la creatina sea un tratamiento para prevenir el deterioro cognitivo, Alzheimer u otras enfermedades neurológicas.
Lo que sí nos permite hacer es empezar a mirar la creatina desde una perspectiva más amplia.
No solamente como un suplemento para aumentar masa muscular o rendimiento deportivo, sino como un compuesto relacionado con el metabolismo energético del organismo, incluido el cerebro.
Y existe además algo que me parece especialmente interesante dentro de una mirada integrativa:
músculo y cerebro tampoco están separados.
Mantener masa muscular, fuerza, actividad física y capacidad funcional forma parte del envejecimiento saludable y también de nuestro cuidado global.
Por eso, en determinadas personas, la creatina puede ser una herramienta interesante dentro de un programa más amplio que incluya alimentación, ejercicio de fuerza, sueño, salud metabólica y cuidado cerebral.
Pero, como siempre, necesitamos individualizar.
Suplementar no significa tomar más cosas
Este punto para mí es fundamental.
La Medicina Integrativa no consiste en sustituir una lista de medicamentos por una lista interminable de suplementos.
Antes de suplementar debemos preguntarnos:
¿Existe una deficiencia?
¿Cómo se alimenta esta persona?
¿Qué medicamentos utiliza?
¿Cómo están su función renal y hepática cuando sea relevante?
¿Qué edad tiene?
¿Qué enfermedad presenta?
¿Qué queremos conseguir con esa suplementación?
Y después decidir.
Porque existe una enorme diferencia entre corregir una deficiencia nutricional que puede estar afectando al sistema nervioso y tomar suplementos esperando obtener beneficios que no están demostrados para esa persona.
La suplementación es una herramienta.
No es el tratamiento completo.
Cuando integrar significa también saber derivar
Hay momentos en los que la mejor Medicina Integrativa es reconocer que otro profesional necesita entrar.
Neurólogo, psiquiatra, psicólogo, fisioterapeuta, logopeda, terapeuta ocupacional, especialista en sueño, nutricionista…
La integración no disminuye cuando derivamos.
Se vuelve más completa.
Y existen situaciones que no pueden esperar.
Alteración súbita del habla, pérdida de fuerza, asimetría facial, confusión repentina, convulsiones, pérdida de conciencia o una cefalea súbita extremadamente intensa requieren valoración médica urgente.
Del mismo modo, el sufrimiento psíquico intenso, los síntomas psicóticos o el riesgo de autolesión necesitan una evaluación especializada inmediata.
Cuidar el cerebro es cuidar a la persona entera
Después de tantos años trabajando con Medicina Convencional, Medicina Tradicional China y Medicina Integrativa, hay algo que para mí se vuelve cada vez más evidente:
no existe un cerebro separado del cuerpo.
No existe un sueño separado de las emociones.
No existe una emoción completamente separada de la fisiología.
No existe una nutrición adecuada sin considerar las necesidades individuales.
Y tampoco existe una Fórmula Magistral, un suplemento o una única intervención capaz de sustituir todo aquello que sostiene nuestra salud.
Por eso, cuando acompaño a una persona con Parkinson, secuelas de un AVC, alteraciones cognitivas, cefalea, ansiedad, insomnio o sufrimiento emocional, quiero comprender mucho más que el nombre de su diagnóstico.
¿Cómo duerme?
¿Cómo se alimenta?
¿Cómo está su digestión?
¿Cómo está su circulación?
¿Cómo se mueve?
¿Cómo está su masa muscular?
¿Presenta alguna deficiencia nutricional?
¿Qué medicamentos y suplementos utiliza?
¿Cómo está emocionalmente?
¿Qué estaba ocurriendo cuando comenzaron sus síntomas?
¿Y qué recursos de esa persona podemos fortalecer?
Esta es la esencia de Salud Desde la Raíz:
integrar Medicina Convencional, Medicina Tradicional China, Fórmulas Magistrales Chinas, nutrición y suplementación cuando están indicadas, movimiento, sueño, respiración, hábitos y emociones.
No para prometer que todas las enfermedades neurológicas pueden revertirse.
Sino para buscar algo extremadamente importante:
preservar la función, favorecer la recuperación cuando sea posible, reducir el sufrimiento y ayudar a cada persona a construir la mejor calidad de vida posible.
Porque cuidar la salud neurológica y emocional desde la raíz no significa tratar solamente el cerebro o solamente las emociones.
Significa cuidar a la persona entera: su cuerpo, su mente, su historia y su forma de vivir.